MÉXICO ANTE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL
Suficiente razón para no participar en un conflicto bélico de las dimensiones de la también llamada Gran Guerra… y, sin embargo, estuvo a punto de hacerlo. ¿Se la sabían?
En 1914, año en que comenzó el gran conflicto entre la Triple Alianza y la Triple Entente, en nuestro país la cosa estaba caliente. No era para menos, un año antes murió asesinado el presidente Francisco I. Madero, nada menos que el líder del movimiento que terminó con 30 años de dictadura porfirista. Como mandatario en el momento en que estalló el conflicto internacional estaba, entonces, uno más de los villanos que tiene nuestra historia: Victoriano Huerta, el artífice del golpe que significó la caída de Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez.
Como jefe del Ejército Constitucionalista que se encargaría de hacer cumplir lo establecido en este acuerdo quedó el entonces gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza quien, a la postre, se convertiría en presidente de México.
Así, de febrero a julio de 1914, cuatro frentes militares constitucionalistas avanzaron hacia la Ciudad de México: al occidente, el de Álvaro Obregón; en el sur, Emiliano Zapata; por el oriente, Pablo González y, en el norte, Francisco Villa con su División del Norte. De hecho, este último consiguió una de las victorias más significativa para obligar la renuncia de Huerta: la toma de Zacatecas, en junio de ese año.
El 1915 fue un año no muy diferente al anterior. No podía ser de otra forma. México estaba en plena revolución y, así, fue escenario de diversas batallas y ocupaciones. Por ejemplo, Villa ocupó Guadalajara y de ahí partió para Nuevo León y Tamaulipas; los carrancistas ocuparon la capital dirigidos por Obregón y no la soltaron sino hasta que hicieron su aparición las fuerzas zapatistas.
Cabe señalar que durante este periodo la capital sufrió una seria escasez de agua y comida.
El inestable gobierno que surgió de la convención de Aguascalientes vio su fin en junio de 1915 cuando los zapatistas depusieron a González Garza y dejaron en su lugar a Francisco Lagos Cházaro, quien comenzó despachando en Toluca, pero tuvo que ir hacia el norte, debido a la persecución de Carranza.
En fin… también ocurrieron eventos que son merecedores de recordar. Por ejemplo, la publicación de la primera novela revolucionaria (tenía que ser): Los de Abajo, de Mariano Azuela. Además, en este año nació una de las leyendas de la comedia mexicana: Germán Valdez, Tin Tán… en una fecha que seguro todos recuerdan, aunque por diferente razón, el 19 de septiembre.
La guerra civil española y los refugiados
La Guerra Civil española (1936 a 1939) fue el conflicto más sangriento que Europa occidental había experimentado desde el final de la Primera Guerra Mundial en 1918.
Fue un caldo de cultivo para cometer atrocidades en masa. Aproximadamente 200,000 personas murieron como resultado de asesinatos sistemáticos, violencia de las turbas, tortura u otras brutalidades.
La guerra desplazó a millones de españoles. En 1939, aproximadamente 500,000 refugiados huyeron a Francia, donde muchos de ellos serían confinados a campos de prisioneros. 15,000 republicanos españoles terminaron en campos de concentración nazis después de 1940.
La Guerra Civil española comenzó el 17 de julio de 1936, cuando los generales Emilio Mola y Francisco Franco iniciaron una sublevación para derrocar a la República elegida democráticamente. Los esfuerzos iniciales de los rebeldes Nacionalistas por instigar revueltas militares en toda España solo se lograron parcialmente. En áreas rurales con una fuerte presencia política derechista, los confederados de Franco generalmente ganaron. Ellos asumieron rápidamente el poder político e instituyeron la ley marcial. En otras áreas, particularmente en ciudades con sólidas tradiciones políticas izquierdistas, las revueltas se toparon con una fuerte oposición y a menudo fueron mitigadas. Algunos oficiales españoles siguieron leales a la República y se negaron a unirse a la sublevación.
La Guerra Civil española provocó violencia política masiva de ambos lados, en el campo de batalla y en las calles de la ciudad. Los nacionalistas incluyeron monarquistas ultra reaccionarios (carlistas), fascistas (falangistas), así como conservadores tradicionales, que consideraban a los partidarios de la República "ateos bolcheviques" (comunistas) que debían ser erradicados con el fin de crear una nueva España. El ejército franquista también incluyó tropas árabes de Marruecos. Los rebeldes describían la lucha como una "cruzada", "guerra santa", contra una conspiración "judeo-masónica-bolchevique". La propaganda antisemita, incluyendo la célebre obra de ficción, los Protocolos de los Sabios de Sión, circulaba en todo el territorio retenido por los Nacionalistas. Los Nacionalistas también intentaron combatir el nacionalismo vasco y catalán, considerados una amenaza a la unidad nacional.
La guerra y la persecución dieron como resultado varios millones de españoles desplazados. Muchos huyeron de las áreas de violencia para buscar refugio en otros lugares. Solo algunos países, como México y la República Dominicana abrieron sus puertas a los refugiados españoles. Cuando la Guerra Civil terminó en 1939 con la victoria de Franco, aproximadamente 500,000 Republicanos españoles escaparon a Francia, donde muchos fueron colocados en campos de prisioneros en el sur, como Gurs, St. Cyprien y Les Milles. Después de la derrota alemana de Francia en la primavera de 1940, las autoridades nazis reclutaron a los Republicanos españoles para realizar trabajos forzados y deportaron a más de 30,000 a Alemania, donde aproximadamente la mitad de ellos terminó en campos de concentración. Aproximadamente 7,000 de ellos fueron encarcelados en Mauthausen; más de la mitad de ellos murió en el campo.
La entrada de mexico a la segunda guerra mundial
Aunque la participación directa de México en la Segunda Guerra Mundial fue escasa, el conflicto internacional influyó profundamente en la política y economía del país. A diferencia de la mayoría de las naciones involucradas, los efectos de la guerra fueron en gran medida positivos para México.
Antes del comienzo de la guerra, el gobierno mexicano mostró desaprobación por las naciones fascistas en distintas ocasiones. El 6 de noviembre de 1935, México se sumó a los bloqueos económicos de la Liga de las Naciones contra el Reino Italiano por la invasión y anexión del Reino de Etiopía.1 Unos años más tarde, el 19 de marzo de 1938, México protestó ante la Sociedad de las Naciones el atropello a la soberanía austríaca tras la anexión de Austria a la Alemania nazi. Sin embargo, Inglaterra, Francia y Estados Unidos mantuvieron silencio.
El caso más célebre de rechazo mexicano al fascismo fue el reconocimiento de la República Española en el exilio. El 17 de junio de 1939, el gobierno de México retiró su embajada del territorio español, dejando los asuntos diplomáticos en manos de la embajada cubana. Desde 1937, refugiados españoles –especialmente republicanos– empezaron a llegar a las costas mexicanas.
A pesar de la tensión contra el expansionismo fascista, las relaciones diplomáticas de México con las naciones democráticas tampoco eran envidiables. Desde la expropiación petrolera el 18 de marzo de 1938, el Reino Unido rompió relaciones con México, y Estados Unidos mantenía un bloqueo comercial contra México. Además, la Unión Soviéticahabía retirado su embajador desde que el gobierno cardenista brindó asilo político a León Trotsky. Las relaciones con el Reino Unido y la Unión Soviética no se reestablecieron hasta 1942.
Sin embargo la neutralidad de México en la Segunda Guerra Mundial tuvo que cambiar y decidir su posición al incidir situaciones de carácter geográfico, político y económico como fueron la vecindad con los Estados Unidos, la solución dada por el presidente Franklin Delano Roosevelt al problema petrolero de México, la necesidad de los países aliados de contar con el petróleo mexicano para la guerra y la recuperación económica del país.
Aparte de la defensa civil, otras medidas adoptadas por el gobierno mexicano fueron: la incautación y administración de las propiedades que los ciudadanos alemanes, italianos y japoneses poseían en México, instituyó el servicio militar obligatorio, organizó un Consejo Supremo de la Defensa Nacional y estrechó los lazos de amistad y ayuda que lo unían con los países democráticos aliados. Para el efecto se efectuó en Monterrey una entrevista entre el presidente Ávila Camacho y el presidente Roosevelt en abril de 1943 donde este último declaró:
"México ha contribuido principalmente a la derrota del fascismo con minerales para las industrias bélicas y con millares de trabajadores que en calidad de braceros (ejército de brazos de trabajo) han levantado las cosechas agrícolas y conservan las vías férreas en los Estados Unidos mientras nuestros soldados pelean en la guerra"
.
Militarmente, la participación mexicana se había limitado a la defensa de las costas bajacalifornianas, pero aquél país presionaba para que se mandara una "fuerza simbólica" al campo de batalla.
En 1943, debido a la situación en Europa, Ávila Camacho empezó a reconsiderar su rechazo por participar militarmente en la guerra. Para estos años, los aliados ya estaban a la ofensiva; la posibilidad de un ataque al continente americano parecía cada vez más remota. Así que el gobierno decidió mandar al frente una "fuerza simbólica" que luchara bajo la bandera mexicana. En 1944, el Escuadrón 201 llegó a Estados Unidos para entrenar en aviación. Un año después, en 1945, el escuadrón mexicano estaba listo para batalla; participó directamente en la Batalla de Luzón en Las Islas Filipinas junto a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.
Pero la participación de México en la Segunda Guerra Mundial no fue exclusivamente del Escuadrón 201. Miles de mexicanos combatieron en el campo de batalla como voluntarios en ejércitos extranjeros o como residentes de otros países. Por ejemplo, el ejército de Estados Unidos incorporó a más de 250 mil jóvenes de origen mexicano durante la guerra. Incluso se formalizó, en 1943, el enrolamiento de ciudadanos mexicanos al ejército de Estados Unidos. Y en ciudades de todo el país –pero sobre todas en la Ciudad de México– se hicieron ejercicios de oscurecimiento, en los cuales la población civil debía participar apagando todas las fuentes de luz, para dificultar el bombardeo a las ciudades.
El Escuadrón 201 de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana, integrado por alrededor de 300 hombres, combatió contra el enemigo en los frentes del Pacífico en Asia, específicamente en las Islas Filipinas. Operó durante la Batalla de Luzón en la etapa final del conflicto, realizando 59 misiones de combate encuadrado en la Fuerza Aérea estadounidense.
Políticas sobre migrantes mexicanos
La mayoría de los mexicanos que han emigrado a EUA lo han hecho sin documentos legales, por lo que se les considera extranjeros ilegales en aquel país.
Entre 1942 y 1964 los gobiernos de ambos países crearon el Programa Bracero, con el cual se permitió que cerca de cinco millones de mexicanos viajaban a EUA para trabajar en forma legal, sobre todo en las granjas, donde la mano de obra era mas requerida. sin embargo, aun con esta protección legal sus derechos seguían siendo violados. para colmo, el gobierno cobro parte de los sueldos de los emigrantes para abrir cuentas de ahorro que les serian reintegradas una vez que regresaran a Mexico, pero a muchos de ellos nunca se les entrego su dinero.
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